Reencuentro

Para una…, lejana

Boca del pasado
en el presente,
entreabierta al aire y a la vida,
como una flor sin tiempo.

El día de niebla rezuma nostalgia,
pero en sus gestos,
en sus ojos,
en sus manos
no hay tristeza ni sombras.

¿Doce, quince, quizás dieciocho años
desde la última vez?
No importa.

La alegría y la magia de la tierra
palpitan,
se intuyen,
en sus senos,
en sus muslos,
bajo la blusa y la falda,
en la luz diluida de la hora.

Boca en la tarde,
en espera,
como una hoja mojada por la lluvia.

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