La mujer y su cuerpo

Entrevista a Ximena Avellaneda (Casa de la Mujer Rosario Castellanos) y Ana María Hernández (Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca)

A PESAR DEL silencio histórico al que se han visto relegadas, las mujeres han luchado por
transformar las relaciones de desigualdad, injusticia y violencia en las que conviven cotidianamente. La palabra «género» se refiere a la forma en que todas las sociedades del mundo determinan las funciones, actitudes, valores y relaciones en lo que concierne al hombre y a la mujer. El sexo de una persona es determinado por la naturaleza, pero «su género» lo elabora la sociedad, a través de un intrincado proceso cultural.

¿Erotismo? ¿Qué nos evoca esta palabra en esta sociedad autómata y patriarcal, en donde la posibilidad de ejercer una sexualidad libre despierta todo tipo de censura religiosa y política, en donde la sensualidad es demonizada, transformada solamente en objeto de consumo o de comercialización televisiva mediante la banalización de imágenes femeninas? La represión sexual inherente a una ideología conservadora no sólo afecta el ámbito personal y privado de los ciudadanos, y en particuloar de las mujeres, limitando sus derechos sociales y reproductivos sino que genera graves problemas de salud pública y de seguridad traducidos en: feminicidios, muerte materna, violencia, acoso sexual, embarazos no deseados, etc.

La intención de estas entrevistas es dar a conocer brevemente el trabajo que se está realizando en dos de las principales organizaciones que trabajan en el estado de Oaxaca con el tema de la mujer y sus derechos. En estas charlas va implícita esta temática, pero también lo relacionado con la equidad social, la autonomía, los feminicidios en nuestra entidad, la política, el cuerpo y desde luego, la necesidad de revalorar el erotismo y no sólo la actividad reproductiva de la mujer y de la sociedad, desde una perspectiva de género, mostrando nuestras entrevistadas diversas opiniones resultado de una experiencia prolongada y de un trabajo permanente con diversas mujeres de la entidad.

El Grupo de Estudios sobre la Mujer, conocido como «Casa de la Mujer Rosario Castellanos», fue pionero en el estado de Oaxaca, al trabajar desde hace 35 años con temas relacionados con la mujer. Partiendo desde un análisis de la vida a partir de una perspectiva de equidad y género, cuestionando dentro del contexto social cuáles han sido las experiencias de las mujeres, cómo transcurren las diferentes etapas (niñez, juventud y/o adultez) y los problemas a los que se enfrentan las mujeres. Actualmente tienen 4 líneas de acción: La Casa de la Mujer (que comprende la facilidad física donde se dan servicios: legal, psicológico, médico y canalización), El Fondo de Becas, Investigación Acción y Capacitación y formación de liderazgo indígenas (trabajo realizado con jóvenes, hombres y mujeres). Asimismo, han abordado diversas problemáticas, como la muerte materna. Cerca de 12 años hemos trabajado con esta problemática, Oaxaca sigue teniendo el «honroso» primer lugar en muerte materna. Es una problemática que engloba una diversidad de subproblemas que tienen que ver con la condición de la mujer: injusticia social, represión social, discriminación por género y por ser indígenas, y desde luego por la falta de los servicios adecuados, nos comenta en entrevista la Antropóloga Ximena Avellaneda Díaz (XA).

Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, es una organización feminista, que trabaja con mujeres urbanas y comunitarias (particularmente, con la región mixe). Su fin es visibilizar y mostrar los derechos de las mujeres en diversos ámbitos; el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos; disminuir la violencia de género y el feminicidio que son consecuencias de discriminación por el simple hecho de ser mujeres. Según nos comenta la Coordinadora Ana María Hernández Cárdenas (AMH): Las mujeres tenemos una ciudadanía postergada, incompleta, una ciudadanía que no se le deja ejercer.

¿Cuáles consideras que son los principales problemas de las mujeres?

AMH: El principal es la violencia de género. Es un tema obligado y un mal que debemos abordar. Sólo 4 de cada 100 delitos llegan a ser sentenciados. Para las mujeres es encontrarnos en absoluta indefensión. El Estado está renunciando a su obligación principal: garantizar la convivencia pacífica y la seguridad de los ciudadanos. Oaxaca ocupa el segundo lugar a nivel nacional en homicidios cometidos contra mujeres y niñas. A través de los medios impresos, y de un seguimiento hemerográfico, registramos del 2008 al 2009, 34% más de asesinatos cometidos a mujeres. Otro problema es la participación electoral en los cargos. Hay un déficit grande de representación de las mujeres, sólo se tiene a nivel nacional 3% en presidencias municipales, y en el Congreso 26%. Para la mujeres representa un gran retroceso las reformas actuales y un tema que invade una preocupación actual. El creciente avance de la derecha intenta volvernos al siglo XVIII, en materia de las libertades individuales, democráticas y de los derechos constitucionales. El PAN, junto con el pragmatismo del PRI, ha llevado a que hoy tengamos 18 estados que le han fallado a las mujeres. Algunos legisladores tienen una visión absolutamente conservadora de la sexualidad y del papel que las mujeres debemos tomar.

XA: La muerte materna suena a una problemática sencilla y uno creería que es una cuestión que preocupa a los servicios de salud, pero no es así. En realidad es mucho más compleja, porque las mujeres se mueren por muchas razones. Por causas socioculturales que suceden al interior de las comunidades —y esto no es exclusivo de las comunidades indígenas—, donde la mujer desde que nace, es enseñada a tener un rol preestablecido, así como los hombres, en los cuales, la mujer siempre se lleva la peor parte porque es la que tiene menos educación, menos alimentación, la que interrumpe sus estudios para apoyar a sus hermanos, la que sufre violencia desde muy joven, la que se queda con toda la carga de los hijos y la responsabilidad. Aspectos socioculturales que tienen que ver con el machismo y la forma de cómo nos han enseñado a ser hombres y mujeres. Las comunidades, a través de sus usos y costumbres han fortalecido estas formas injustas e inequitativas. Las instituciones, la escuela, la Iglesia, la enseñanza formal y no formal, propician estas inequidades. Se deberían estar brindando servicios de calidad, respetuosos de los derechos sociales y reproductivos y de los derechos humanos en general. Pero no se hace y no tienen presencia en las comunidades. Brindan servicios sin medicamentos y no atienden urgencias.

Cuando trabajamos en los campos agrícolas de Sinaloa y Baja California, tuvimos una experiencia fundamental, que nos permitió entender de qué manera se dan los problemas de muerte materna, además vimos que si una mujer en su comunidad indígena tiene riesgos, para una jornalera agrícola o una migrante, se duplican las causas de violación a sus derechos. El acoso sexual es terrible, muchas de ellas trabajan embarazadas, están en contacto con pesticidas, y además sufren de la violencia de su pareja o de sus hermanos. Llevan una vida familiar en medio de las condiciones más adversas, tienen una doble o triple jornada, la que desarrollan en el campo, en su casa y con sus hijos.

¿En qué medida la iglesia censura estos derechos o presiona para que no se logren?

AMH: La jerarquía de la iglesia católica, en particular, es hegemónica por su poder. Ha tratado de imponer a las mujeres una forma de sexualidad ligada única y exclusivamente a la reproducción, ha querido imponer que los métodos anticonceptivos se centren únicamente en el método Billings, ha negado el uso del condón y con ello la protección no sólo para el hombre sino para las mujeres, mediante un discurso no científico, sino mentiroso. También ha condenado a las mujeres que deciden bajo su propia conciencia interrumpir un embarazo. Alrededor de 88% de las mujeres que abortan se dicen católicas. Esto quiere decir que las mujeres, afortunadamente, están actuando de acuerdo a su conciencia y circunstancia. El dilema es complicado porque ni siquiera las feministas, a quienes nos acusan de que somos aborteras, estamos a favor del aborto, creo que nadie lo está, no lo miramos fácil sino como un mal menor, como una posibilidad o alternativa para una mujer que lo necesita o decide. La jerarquía de la Iglesia católica lo ve como un asesinato y un pecado grave. Esto tiene que ver con la visión machista y autoritaria que reproduce y con el doble discurso y doble moral que maneja. Hay una serie de lastres que los jerarcas y los curas manejan como doble moral, por ejemplo el abuso sexual infantil y el problema que hubo con el padre Maciel y los Legionarios de Cristo. Todo se ha agravado, al ir permitiendo el estado y la legislación, un ejercicio que ha rebasado y roto la esfera del laicismo, al dejar que la Iglesia avance y se meta en la función pública, en las políticas públicas, en la legislación.

¿Ha sido mesurado el Estado con la Iglesia en general?

AMH: Ha sido permisivo. La jerarquía de la Iglesia se ha metido en cuestiones políticas y no ha recibido las sanciones constitucionales. Ha avalado el excomulgar a los que voten por el partido político que propuso legislar a favor del aborto, ha presionado afuera de los centros de salud y los hospitales del D.F. para que las mujeres y los doctores no lleven a cabo los abortos legales. Lo hicieron con Paulina (indígena oaxaqueña), presionaron a la familia y a los doctores. Con el arribo de la derecha panista y con una alianza perversa del priísmo, esto se ha estado permitiendo. Fidel Herrera mandó a solicitar que se reforme la Constitución Federal, para poner que el derecho de la vida inicia desde el momento de la concepción. Si esta reforma prospera lo que se espera es que se cierre el oasis que tenemos en el D.F., que se reviertan las reformas en materia de aborto y que haya más persecución de mujeres. En Puebla hay 30 mujeres presas por abortos y a las que ahora no sólo se les está acusando de haber abortado (que sería un delito menor) sino que le llaman homicidio intencional, dándoles entre 30 ó 40años de prisión. Esto se lo debemos a la jerarquía religiosa y a un Estado blandengue.

¿Pero en todo esto también hay responsabilidad de la ciudadanía?

AMH: Hay una parte de responsabilidad de la ciudadanía de no tener los mecanismos para hacer oír nuestra voz, por un lado; no tenemos una democracia avanzada que permita presentar iniciativas de la ciudadanía. Hace falta mayor participación para defender nuestra opinión. ¿Qué hace que esta participación no sea suficiente o pujante? En su mayoría, las personas no creen en las instituciones porque no responden a sus necesidades.

¿Cómo se vive o se logra una sexualidad libre?

AMH: El ámbito de la sexualidad es íntimo, privado en el sentido de la decisión. Las mujeres o personas en general, tendríamos que tener el derecho de autogobernar nuestro cuerpo, nuestros deseos. La Constitución, en el caso del artículo 1 y 4, se refiere a las prácticas sexuales, a la orientación sexual, o si al ejercer esa sexualidad se produce un embarazo deseado. Este manejo a nivel político me parece una consigna de las más transgresoras, porque es parte de las cosas que más se han buscado manipular políticamente: la sexualidad y el cuerpo de las mujeres. Se ve a lo largo de la historia. Esto no es vivir libremente la sexualidad. Deberían existir las condiciones para que los jóvenes tengan acceso a los métodos anticonceptivos y que no los estén señalando o etiquetando en los centros de salud. El ejercicio del erotismo y del placer es tan importante como los hábitos de vida. Abatir los estigmas ayudaría a ejercer una sexualidad más libre.

XA: A través de una información clara, veraz, científica y laica. Por otro lado, es importante la reflexión, como información sola no sirve si no la introyectas a tu vida, a tu experiencia, a tu práctica. Lo mismo sucede con la interculturalidad, si yo no creo firmemente en el derecho de que cualquier mujer puede decidir sobre su propio cuerpo, entonces no se lo puedes transmitir a otra mujer.

¿Cómo definirías el erotismo?

AMH: La sexualidad es el ejercicio de las capacidades o potencialidades que tenemos los seres humanos para relacionarnos con nuestro cuerpo y el de otro. Es una demostración de convivencia, intercambio de afecto y fluidos. En cambio el erotismo, es una visión o forma de vida, en donde se incluyen diversos campos del placer, que no sólo están ligados con el cuerpo, la sexualidad o el sexo, sino también con expresiones que nos generan riqueza como el baile, el masaje, las fantasías, cosas vivenciales. La comida puede formar parte de esa forma erótica. Lo ligo con los placeres que tiene la vida.

¿Cómo desarrollan la perspectiva de género?

XA: Trabajamos con comunidades rurales e indígenas y no podemos llegar con cuestiones teóricas que son totalmente ajenas a la realidad de las comunidades. Desarrollamos un material que está basado en dibujos que son estímulos para reflexionar sobre esto y ante lo cual todo mundo tiene qué decir. Son dibujos que presentan situaciones que permiten hablar sobre lo que se ve en la imagen, propician pláticas, permiten dialogar sobre la vida. Ilustran de qué manera nos educan a hombres y mujeres y de qué manera se van generando las desigualdades. Todos hemos sufrido violencia. Tratamos de identificar posibles soluciones. En los programas de las instituciones los obligan a tener una perspectiva de equidad y género, por lo que todo mundo cree que radica en que haya una mujer presente en una institución. Nosotras hemos capacitado al Sector Salud durante 15 años, capacitación gratuita que se le da a los médicos y enfermeras, se les han donado materiales de calidad y traducido a los idiomas de las comunidades de Oaxaca.

Con la experiencia de trabajo hemos identificado de qué manera se ha expropiado el cuerpo de la mujer por los hombres, por la familia, por la misma comunidad, por la sociedad. El cuerpo de la mujer es donde identificas la importancia de esos derechos que consagran la capacidad de que cada mujer deba ser dueña de su cuerpo, de su destino, de su vida. Comienzas con el cuerpo, luego vas más allá. Los puedes identificar y valorar, hasta llegar a las instituciones. No es fácil porque si no lo reflexionas no lo ves. Después de esto puedes identificar el derecho. Comienzas con los derechos más amplios, cómo se van desglosando, hasta llegar a los derechos sexuales y reproductivos, ahí en gran medida se consagra ese derecho a decidir sobre tu propio cuerpo, con tu pareja, con las instituciones. Esto es producto, no sólo de una reflexión, sino de una educación sexual adecuada.

Es increíble cómo se tratan estos temas en las escuelas, porque los maestros y maestras no tienen claridad al respecto, tienen prejuicios, los libros de texto les sirven para desentenderse del tema por que les es realmente incómodo. En el peor de los casos se lanzan a dar información que no es precisa, no es laica, no es científicamente comprobada y es producto de la mala información que ellos tienen. Los alumnos salen más confundidos y buscan información en Internet, sin que sea información veraz o seria. Lo sabemos porque lo hemos aprendido de lo que nos dicen las chicas.

¿Cómo se traducen los aspectos de sensualidad o erotismo con los derechos al placer?

XA: En muchos lugares, o algunas organizaciones, se limitan a dar información sobre la existencia de ciertos derechos, dependiendo de la orientación de estas organizaciones. Pero cuando llegas a hablar sobre el derecho a decidir sobre tu propio cuerpo, ya sea sobre la posibilidad de acudir a una terminación de un embarazo no deseado, o sobre el tema de la sexualidad y del placer, de esto ni se habla. Y cuidado que los padres de familia y los maestros se enteren porque dicen que es pecado, que se les está enseñado o que se les está empujando hacia cierta actitud. Es un tema que muy pocos tratan. Es un derecho sexual, el ejercicio de tu sexualidad sin tener nada que ver con la reproducción. Lo hemos trabajado con estas chicas y desde luego es un tema que les ha costado. Se habla de la reproducción o de la sexualidad ligada a la reproducción, mas no a la sexualidad cuyo fin sea la búsqueda del placer o del erotismo. Es la fuerza y el poder que tiene en las comunidades los aspectos religiosos. En el momento que se aboga por un laicismo, separación de cualquier creencia religiosa de la educación, tendrías que abogar a un derecho por una educación sexual completa integral que una todos estos aspectos y que los ponga en la mesa para que los adolescentes puedan hablar libremente y se tenga información científicamente probada.

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