El ave contenida entre tus piernas

No descansa
el ave contenida entre tus piernas
balanceándose sin goznes
ni tribulaciones
por el cielo
cárneo.

Sexolar

Tu sexo solar
en el cénit de mi sexo
me da la plenitud de un mediodía
colmado
de incisivos olores
a fruta derramada.

Tu sexo nocturno
bajo la espesura de mi cuerpo
se deja penetrar
disipando el ocaso
como una sombra fértil
que crece en la fruición
contra el apagamiento.

Tu sexo astral
anclado a la memoria
es Norte.
Constelación
que sigue mi instinto de marino
guiándose
por su melancolía a sal.

El después

Después de tanta pasión
sólo me queda contemplar
los pájaros dispersos
que vuelan de tu cuerpo.

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